En la mañana de este viernes, cuando el tráfico apenas comenzaba a tomar ritmo en las principales avenidas de Santa Marta, varios conductores de busetas se encontraron con una escena inesperada: agentes de tránsito desplegados en los despachos, revisando vehículo por vehículo en un operativo sorpresa ordenado por Carlos Pinedo, a través de la Secretaría de Movilidad.
No fue un control cualquiera. Más de 30 busetas del transporte público colectivo fueron inspeccionadas minuciosamente. Documentos, estado mecánico, condiciones internas, presentación general y cumplimiento de normas fueron parte del chequeo.
Mientras algunas unidades pasaron la prueba sin contratiempos, otras evidenciaron falencias que, según las autoridades, deben corregirse de manera inmediata.
El mensaje fue claro y directo para los propietarios: los vehículos deben ser arreglados y sometidos a las adecuaciones necesarias si quieren continuar circulando por la ciudad.
Desde la Secretaría de Movilidad reiteraron que no se permitirá la prestación de un servicio que comprometa la tranquilidad de los usuarios o que esté por debajo de los estándares establecidos. “El objetivo es garantizar un transporte digno, seguro y eficiente para todos los samarios”, señalaron voceros oficiales.
La jornada dejó una advertencia firme: quienes no atiendan los requerimientos podrían enfrentarse a medidas como la inmovilización de los automotores.

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